27/3/15

Domingo de Ramos

Misión: mano de Dios tendida a la humanidad



El Domingo de Ramos que inicia la Semana Santa nos recuerda que tenemos que estar siempre al lado de Jesús, en su triunfo y en su sufrimiento, acompañando "los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren".


"Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en es de la globalización de la indiferencia" nos decía el Papa Francisco, en su Mensaje para Cuaresma.

El Domingo de Ramos con la lectura de los evangelios de la entrada de Jesús en Jerusalén y de la Pasión, nos cuestiona cuál es el papel que asumimos ante un Dios que nos "ha amado primero" (1 Jn 4,19), hasta dar la vida por nosotros. El pueblo que acoge a Jesús con entusiasmo en la entrada del Domingo de Ramos y la gente que pide su crucifixión en la Pasión son la cara y la cruz de la historia humana personal y colectiva. "Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre"; pero, por desgracia, muchas veces el corazón del hombre si es frío e indiferente ante la realidad del amor de Dios: "el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él".

"La Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la caridad (cf. Ga 5,6)" y, por eso, ya que el mundo muchas veces rechaza a Dios "la mano, que es la Iglesia, nunca debe sorprenderse si es rechazada, aplastada o herida". Nada de eso debe disminuir el esfuerzo de la Iglesia por llevar los hombres y los pueblos a Dios: su tarea es la de ser la mano tendida de Dios a toda la humanidad. No hay excusas para no cumplir con su misión: "toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres".

El Papa nos encomienda que "nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia". Para llegar a serlo es bueno que examinemos: "En estas realidades eclesiales ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo? ¿Un cuerpo que recibe y comparte lo que Dios quiere donar? ¿Un cuerpo que conoce a sus miembros más débiles, pobres y pequeños, y se hace cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31)".
"La misión es lo que el amor no puede callar": si esta Cuaresma ha dado su fruto espiritual, si el amor de Dios ha calado más en nuestros corazones y nuestras comunidades, estaremos más abiertos y disponibles, más atentos y dispuestos a salir al encuentro de los demás.


Juan Martínez
OMP España

23/3/15

Vivo, gracias a Dios

"Gracias a Dios estamos con vida. Me encuentro bien sano y salvo, gracias a Dios. Estoy muy unido y agradecido a todos que sé que rezáis por nosotros. Seguimos muy unidos por la oración"



Carta y testimonio del misionero corazonista español Antonio López desde Vanuatu tras sufrir la devastación del ciclón PAM


"Queridos amigos:

Hemos tenido un ciclón espeluznante, nueve horas de viento huracanado y de lluvia continúa. Lo hemos perdido todo en el colegio. En la comunidad hemos perdido casi todo excepto una sala central donde hemos podido refugiarnos y donde hacemos vida los cuatro hermanos de la comunidad hasta que podamos reconstruir algo. Gracias a Dios estamos con vida aunque aquí en Lowanatom ha habido tres muertos y una de nuestras alumnas la pierna rota. Poco a poco vamos haciendo limpieza alrededor.

El ciclón PAM es el más fuerte conocido. Normalmente un ciclón dura una o dos horas y este duró nueve horas. Nos atacó al principio, desde las 5:30 horas de la mañana por el Este y hasta entonces la casa aguantó. Luego giró al Norte y ahí, hacia las 9:00 horas fue donde voló el tejado de la casa. Yo estaba en mi habitación cuando sucedió y creía que había llegado mi última hora. Pero estaba muy tranquilo y poniendo todo en manos de Dios. Aguanté casi dos horas bajo la lluvia y el viento en un pequeño rincón de la habitación donde había quedado una pequeña porción de madera que me protegía más menos que más. Al final pude salir e ir a la sala central donde estaban los otros dos hermanos Dimitri y Amós que habían podido salir de sus habitaciones antes de que volase el tejado.

Hacia las 12:00 horas el ciclón giró al Oeste y yo ya temía que se nos iba a llevar también el tejado de la sala. Gracias a Dios no fue así. Hacia las 14:30h el viento empezó a amainar y pudimos salir para ver el panorama de desolación en la casa, en la iglesia, en el colegio y en el poblado en general donde todo el mundo lo ha perdido todo.

No tenemos electricidad ni comunicaciones ni agua, hay que ir a buscarla a un pozo. Te mando este mensaje porque en la capital me han permitido conectarme a internet.

Me encuentro bien sano y salvo, gracias a Dios. Me encuentro muy unido a todos que sé que rezáis por nosotros.  Seguimos muy unidos por la oración.

Un fuerte abrazo a todos".

Antonio López García-Nieto


Crónica del XII Encuentro Misioneros de Jóvenes

Encuentro Misionero de Jóvenes: un baño de fe y misión. Un encuentro que crea amistad, encuentro con los hermanos y  unión con los misioneros





La pregunta ¿Dónde está tu hermano? ha sido el hilo conductor del XII Encuentro Misionero de Jóvenes que ha tenido un tinte testimonial para estimular la fe y una dimensión oracional que nos ha llevado al necesario contacto con Cristo para salir como hacen los misioneros y misioneras a hablar de Él a los demás. En el Encuentro misionero de jóvenes se nos ha invitado a hacer salir al encuentro del hermano, del que sufre del necesitado entregado nuestra vida para acompañar y servir a aquellos que nos necesitan.


Velada musical con Nico Montero

Su voz, es un don, es poesía hecha oración y con el iniciamos el encuentro con el concierto-oración y testimonio de Nico Montero, cantautor creyente, con amplio recorrido a través de los lugares en dónde se encuentran muchos hermanos, lugares de marginación desde donde el grito de la fe recobra significado y a la vez se convierte en expresión de confianza.. Él nos ha permitido vivir un momento diferente para estar con el Señor y entrar en el grito de la humanidad que tiene ansia la felicidad y que recurre a Dios como manantial de vida.


Coloquio con Don Carlos Osoro
Monseñor Carlos Osoro, arzobispo de Madrid abrió la segunda jornada del encuentro con un coloquio muy cercano y lleno de fe. A la pregunta: ¿Dónde está tu hermano? Don Carlos Osoro nos invitaba: “Jóvenes estamos llamados a una nueva misión. Ser misioneros para anunciar el Evangelio y que llegue a todos", solo con Dios podremos dar respuesta a esa pregunta desde el amor. El amor no es una revolución de dar la vuelta a la tortilla y que todo siga igual, para ello es necesario que ¡cambiemos el corazón del hombre!

"Jóvenes SED MISIONEROS, Jesús os ha convocado para ser sus testigos", "Jóvenes viajad sin maletas llevar vuestra vida con la intención de darla. Gastadla para los demás"; Se ha referido a la imagen de la Virgen de la Almudena, diciendo que ella da a su Hijo a los demás. Ahonda en ello ya que el descubrimiento de Jesús que es Dios procura alegría, sí, la alegría del Evangelio. Y además ha dicho que los jóvenes tienen un radar especial para captar las necesidades, por eso, el Señor los elige, como al apóstol san Juan. Lo mismo pasa con los discípulos de Emaús, ya que junto al Señor se experimenta algo especial, y al descubrirlo salen corriendo para anunciar. “Seamos peregrinos guiados por el Evangelio como hacen los misioneros.

El discípulo es el que es capaz de hacer experimentar a los demás lo que sintieron los discípulos de Emaús desde la alegría”. Ser imagen y semejanza de Dios es ser amor y ese amor no debe guardarse para sí. El drama de la historia es no conocer a Dios. Tres enfermedades están en nuestro mundo: el desdibujamiento, la desesperanza y la desorientación Algunos jóvenes están desmotivados porque no conocen a Dios, debemos mostrárselo con nuestras vidas desde el amor. Seamos fuente de alegría, fuente de esperanza, llevemos el amor de Dios a todos los lugares del mundo. El hombre no es inteligencia, es libertad. Para darle nombre a Dios necesitamos el calor de alguien que nos acompañe ¡la Iglesia!

"¿Cómo voy a dejar que un niño muera si es imagen de Dios?" A la pregunta ¿dónde está mi hermano? La respuesta que sigue es dar la vida. A propósito de los misioneros pregunta a los jóvenes ¿Quieres ser como ellos? ¿Quieres ser misionero entregando tu vida a los demás? Debemos buscar donde está nuestro hermano, en el necesitado, en el que sufre, en el que nos necesita. Jóvenes y misioneros, es la unión perfecta para profundizar en cómo entregarse más por los hermanos

Mesa redonda con Pepe Cabanach y Javier Alonso Sandoica

Hemos tenido un ameno diálogo con Pepe Cabanach y Javier Alonso Sandoica, ellos durante 10 años nos han acercado a los excluidos en la misión en los 5 continentes. Ellos han realizado los vídeos del DOMUND, de Infancia Misionera y Vocaciones Nativas. Ellos nos acercan a algunos Territorios de Misión y al trabajo de los misioneros. Han querido trazar la vida de los misioneros a través de las actividades que ellos realizan. Han visto que en muchas misiones, donde los misioneros están suele ser un lugar desahuciado en donde nadie mete pie. Los misioneros encuentran en estos lugares una gran alegría, ya que su  visión va más allá de la mirada humana, llega donde otros no van, se queda cuando otros se marchan. Para ellos, el misionero dice a su hermano: "tus deseos encuentran su plenitud en Dios".
En los misioneros se encuentran seres humanos llenos de Dios, son santos de nuestro tiempo. "El misionero no está arraigado a una tierra, el misionero está arraigado a Cristo". El misionero discierne lo que Dios quiere: "nuestras empresas nos las realizas tú" busca y acepta la voluntad de Dios. El Misionero no tiene un horario y esto es porque su vida es para dar compañía, sea a Dios sea a los demás. También es verdad que el misionero tiene que conocer la cultura para que en un proceso, que suele ser lento, se anuncie a Cristo. ¿Por qué los misioneros están ahí?  como Dios se hizo hombre, ellos se encarnan en el pueblo que les acoge, hacen como Cristo. Conocer a los misioneros te cambia la vida,  te das cuenta de una entrega de la propia vida,  no te quedas indiferente.


Visita al Cottolengo del Padre Alegre

Por la tarde hemos ido a visitar a las hermanas en el Cottolengo de Padre Alegre. Nos han acogido como en casa. Ellas nos han sorprendido, Dios nos ha sorprendido en ellas y en todas las hermanas que hacen comunidad con ellas. Ellas se dedican a los más necesitados de entre los más necesitados. Lo hacen con una gran alegría, viendo a Dios en ellos. Con su vida decían este es tu hermano, esta es tu hermana. En la lógica de la fe, del abandono y de la confianza en la Providencia nos han dejado callados y sin palabras. De hecho, ellas no piden nada para su sostenimiento, no tienen salario, ni tienen subvenciones, tampoco aceptan nada que no sea pura confianza en la Providencia. Una visita de amor y sorpresa. La vocación de las hermanas Eva y Claudia igual de asombrosas como lo es Cottolengo. Confianza ciega que nos da aliciente y nos hace ver cuánto nos falta aún andar el camino de la fe y del abandono: Dios se preocupa de nosotros y procura que no falta nada a los que le necesitan. La oración en la vida de Cottolengo es fundamental, ya sea para las religiosas como para las mujeres que ahí viven.


Testimonio de la hermana Paciencia Melgar desde su experiencia con el ébola

El testimonio de la hermana Paciencia Melgar ha sido un encuentro con un rostro sereno que nos transmitía mucha paz y alegría y al mismo tiempo una gran fe con un corazón transformado. Ella, que se enfermó de ébola y que vio morir a muchas hermanas y hermanos, inició agradeciendo a las hermanas misioneras que fueron a Guinea Ecuatorial, en donde ella nació, para dar ahí su vida por los hermanos.  Ahí nacía también su vocación, en ese dar la vida por los demás. Nos habló de su de su vocación misionera invitándonos a escuchar la llamada de Dios. "Fui a Liberia como mujer, misionera y obediente, por 'mis hermanos’, allí nos sorprendió el ébola". “Mi hermano, dice ella, es todo mundo, no importa la raza, no importa el lugar, no tiene barreras ni fronteras”. Nosotros sólo tenemos que decirle, “hermano entra, aquí está tu hermano”.

Nos ha narrado brevemente lo que ha vivido, la situación tan dolorosa y de tanta soledad y miedo que ha procurado el ébola. Veía morir a sus hermanos y hermanas estando en el mismo lecho de dolor. Pocas fuerzas pero suficientes para levantarse y dar una mano al otro. Sí, ella dice que hay una enfermedad y que “nuestro mundo necesita una vacuna para sanar la indiferencia, nuestro mundo necesita de nosotros para cambiar, necesitamos gente buena para salvar nuestro mundo”. En otras palabras es necesario cambiar nuestro corazón. "La tierra y el mar tiene fronteras, el corazón no. Nuestro mundo sangra por el ébola de soledad y pobreza". Nos quedamos sin palabras ante el testimonio de entrega de la hermana Paciencia Melgar. Su testimonio ha sido una invitación, con todo el corazón, para vivir la fraternidad que nos hace sentir lo que somos: hijos de Dios.

Testimonio de jóvenes que han tenido experiencias de misión

Después han seguido dos testimonios muy bonitos de dos jóvenes, que han vivido experiencias de corta duración, uno de María Jesús Romero, de Ciudad Real, que ha estado en Guatemala y el otro, de Miguel Ángel Díez Tascón, de Madrid, que ha estado en Chad y Burundi. Ellos nos han hablado como el corazón joven experimenta la fraternidad, igual que sucede a los misioneros, que viven como hermanos con los más lejanos. Para María Jesús y Miguel Ángel, su vida ha cambiado, ya no viven esta dimensión misionera solo allá sino también aquí en España. De hecho, la misión cambia la vida, lo es para los misioneros de toda la vida como para los que se acercan a la misión por unos meses durante el verano. Ha sido una gozada escucharles y vibrar con ellos de lo que la misión y los hermanos han obrado en ellos.


Amistad, hermandad, fe y enraizamiento en Cristo

Este encuentro nos ha unido de tantas diócesis, de diversas experiencias, nos ha afirmado más en Cristo y su estilo de vida. Nos ha descubierto la fraternidad universal y la presencia de muchos hermanos. 
Se crece en amistad, admiración y deseo de seguir a Cristo más de cerca. Se crece en el deseo de ver al hermano y no cerrarle el corazón, se crece en el deseo de no vivir indiferentes al sufrimiento del otro, de compartir la vida como tantos misioneros y misioneras y ¿por qué no? 
También en el deseo de preguntar al Señor lo que Él quiere de la vida de cada uno de nosotros. Su llamada dulce y suave es difícil de olvidar y la presencia de los hermanos es un recuerdo continúo del Señor que llama.



Rolando Ruiz Durán, Misionero Javeriano
http://eslahoradelamision.blogspot.com.es



Todas las fotos, cortesía de Fernando Redondo y Pedro Suárez pueden descargarse desde:



22/3/15

Cuaresma y Misión: V domingo

"La misión es el testimonio paciente de Áquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar" Francisco Mensaje Cuaresma.




Morir para dar fruto, para esto he venido. La misión es, como Jesús nos dice en la lectura del evangelio de este domingo, enterrar la semilla y morir para que pueda germinar y crecer la espiga.


"¡Queremos ver a Jesús!" sigue siendo la petición, muchas veces angustiada, que muchas personas y pueblos hacen a la Iglesia. Porque, efectivamente, "la Iglesia sigue a Jesucristo por el camino que la lleva a cada hombre, hasta los confines de la tierra (cf. Hch 1,8)", dice el papa Francisco en el Mensaje. Los cristianos y la Iglesia han recibido ese cometido de acercar el mensaje de Jesús a todos los hombres, sin distinción de lengua, de nación, de cultura, de raza… Dios ha puesto en nuestras manos un tesoro, la buena noticia del evangelio, para que lo demos a los demás; no es un privilegio exclusivo nuestro de uso y disfrute particular, sino un don universal para toda la humanidad: "Lo que hemos recibido, lo hemos recibido también para ellos. E, igualmente, lo que estos hermanos poseen es un don para la Iglesia y para toda la humanidad".

El evangelio del Reino de Dios está sembrado en el corazón de las personas y de los pueblos. La semilla ya está plantada y ahora toca hacer que germine y que fructifique. Para ello hacen falta evangelizadores que estén dispuestos -ellos mismos- a sembrarse, a dejar su vida en el surco, a regar la semilla del evangelio con el sudor de su esfuerzo, con lágrimas e incluso -como sucede a menudo- con la propia sangre. Es lo que Jesús ha hecho por nosotros y es la tarea que le incumbe a todo cristiano y a toda la Iglesia.

Ante la indiferencia que atenaza el corazón de las personas en nuestra sociedad y en nuestra cultura, Jesús nos invita a abrir el corazón y a reconocer el deseo que hay de conocerle, las semillas del reino de Dios que están plantadas. El Papa nos dice que "podemos ver en nuestro prójimo al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó". Si reconocemos la presencia del Señor en cada uno de ellos, la misión sólo puede ser el "el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre". Jesús se ha sembrado en cada corazón y a nosotros nos toca hacer que con nuestra entrega esa semilla fructifique: conducir toda realidad humana hacia el fin a que Dios nos ha destinado. "El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará".

"El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este, mundo se guardará para la vida eterna".

Los misioneros y misioneras han entregado su vida por Jesús y por el evangelio y testimonian que "la misión es lo que el amor no puede callar". Dios no es indiferente a la realidad que viven sus hijos e hijas; se compadece y les ofrece su amor en Jesucristo muerto y resucitado. La misión es el altavoz para el mundo del amor de Dios manifestado en Jesús, en su muerte y su resurrección.


Juan Martínez,
OMP España

20/3/15

Dios no se cansa de insistir

Cristina Aranguren es joven Misionera Seglar Vicenciana, que ha vivido alguna experiencia de #VeranoMisión ahora es misionera en Mozambique Desde allí nos manda su testimonio para  el Encuentro Misionero de Jóvenes 2015





Cuando era muy pequeña, en el colegio de Santa Catalina Labourè en Pamplona, cada vez que una misionera Hija de la Caridad nos daba su testimonio, volvía a casa diciendo que quería ser misionera. Hacia los 16 años me impactaba mucho el tema de las desigualdades entre pobres y ricos, entre el Norte y el Sur; con el grupo de Juventudes Marianas Vicencianas (JMV) participábamos en todas las actividades misioneras de nuestro centro e íbamos a las manifestaciones que se organizaban.

Fue en mi primera Pascua Joven, a los 18 años, el sábado, cuando esta inquietud me pegó con fuerza, pero me convencí a mi misma de que no era el momento de hacer la formación misionera, que no tenía dinero para los viajes y que ya lo haría seguro unos años después, quizás con alguna amiga...

Ese mismo año tocaba elegir "futuro", yo estaba muy convencida de estudiar ingeniería, pero contra  todo pronóstico a la hora de hacer la solicitud me matriculé en Trabajo Social, creo que ahí Dios me echó un cable... Gracias a esto he podido conocer y vivir el mundo de la acción social, de poder acompañar a las personas para que pueda salir adelante con su trabajo.

He tenido la experiencia de dejar a Dios actuar, porque con mis propias fuerzas no es suficiente, y los sueños sólo se cumplen si dejamos que Dios tenga su sitio en ellos. Durante todo este tiempo me ha acompañado siempre la sombra de la enfermedad, desde que a los 16 años pase por un tratamiento de quimioterapia, y fue en la debilidad donde más tuve que confiar en Dios, y más cerca le sentí. Esta experiencia me ha convencido de que Dios que nunca abandona a los que elige.

 Mi primer #VeranoMisión en Bolivia

Mi primera experiencia misionera fue un #VeranoMisión en el 2013. Después de muchos años convenciéndome de que no era el momento de tener esa experiencia misionera poniendo por delante otros servicios en la asociación JMV, me anime a hacerla, porque sentía que me estaba pidiendo entregarme más, salir más de mí, de la comodidad, de mi tierra.

Quise aprovechar las oportunidades de estaban a mi alcance para formarme antes de ir y por eso que participe de encuentros como el de las OMP para jóvenes. Me pareció una suerte poder descubrir otros carismas y compartir experiencias misioneras con otros jóvenes, que al igual que yo, se planteaban si su vida era para la misión.

Después de 2 cursos de formación misionera, fui por un mes a Sacaba en Bolivia a la comunidad de JMV y los Misioneros Seglares Vicencianos (MISEVI), con la confianza de que allí me iba a encontrar con Dios de una manera especial, dispuesta a poner lo poco que soy durante unos días al servicio de la comunidad misionera y de las personas a las que están sirviendo. Y preparada para llenarme la maleta de vida y llevármela a España, para poder contagiarla. Y todas mis esperanzas se cumplieron.

Un #VeranoMisión que se convirtió en un vocación como laica misionera

A la vuelta, tras un período de discernimiento, creí que lo mejor era esperar a un cambio en la situación de España para decir que sí a la llamada a salir como misionera. Pero para variar, la última palabra no iba a tenerla yo. Durante un encuentro de formación misionera de JMV algo se removió y me mantuvo despierta casi toda la noche, sin dejarme respirar, literalmente, sin dejarme tranquila, una llamada muy fuerte a decir que si a esa llamada que Dios me hacía.

Sentía el corazón en un puño y me levanté a orar. Fue en ese momento cuando dije un "adelante, que sea como Tú quieres", y fue entonces cuando todo se calmó y pude volver a respirar, el corazón se volvió ligero. Hay quien me ha dicho que fue un ataque de ansiedad, y seguramente mi cuerpo respondió de esa manera, pero yo sé que es cosa de Dios. Que la paz que siento desde ese día viene de Él, que es algo que tenía que pasar.
Y así me ofrecí para la misión, todavía con vértigo, pidiendo a MISEVI un envío ad-extra para los próximos 5 años.

Ahora desde mediados de enero de 2015 estoy destinada como Misionera Seglar Vicenciana en la Comunidad que MISEVI tiene en Ciudad de Nacala, Mozambique, donde comparto vida, oración y servicio con otras 3 misioneras, también laicas, dos de Misevi España y una de Misevi Eslovaquia.

Podría estaros días enteros contando las cosas que hacemos los misioneros aquí y como convivimos con los mozambiqueños y lo mucho que este pueblo me está enseñando. Pero para terminar me gustaría invitaros a preguntaros ¿Dónde está mis hermano?. Dios sale a nuestro encuentro todos los días en cualquier persona, pero solo se me acurre animaros a acercaros a los pobres, porque allí es donde está Jesús más presente, servirle a Él amando a nuestros hermanos que sufren, y es allí donde el corazón se libera y deja espacio a Dios.

Jóvenes si Dios os necesita para la misión, estad preparados, abrid vuestro corazón y dejaros guiar por Él.


Cristina Aranguren
Misionera Seglar Vicenciana

Jóvenes misioneros: Vivir para servir

Blanca Serres y David Guillen son dos jóvenes de Tarragona que participaron en otros Encuentros Misioneros de Jóvenes y ahora están como misioneros laicos en Honduras.




Desde la misión de Honduras nos han hecho llegar este testimonio para compartir con todos los jóvenes participantes en el Encuentro Misionero de Jóvenes 2015.

Hace 3 años, David y yo, tuvimos nuestra primera experiencia de misión. Volamos junto a nuestros compañeros Oscar y Adelaida rumbo a Honduras. Ni nosotros mismos conocíamos mucho sobre el lugar, pero teníamos gran ilusión por conocer de cerca el trabajo que los misioneros realizan allá. Gracias a la Delegación de Jóvenes de Tarragona, nos encontramos cara a cara con esta oportunidad de vivir la Misión.
Tanto David como yo misma, lo encontrabamos una opción remota. Nunca nos habíamos planteado llevar a cabo algo así. Pensábamos que quizás había gente más preparada que nosotros para hacerlo, o que debían aprovecharlo personas que realmente tuvieran claro el proyecto. Yo pensaba que no podía, ni debía, encontrar en otro sitio aquello que podía encontrar en mi entorno. ¿Por qué girar la vista, y levantarla hacia otras realidades cuando en mí día a día ya me encontraba con muchas penas, injusticias y desgracias?
Pero a veces, las cosas suceden y se nos presentan ante nuestros ojos por algo. Así que decidimos arriesgarnos y probar que experiencias nos regalaría este proyecto en la misión hondureña. No hace falta que os explique cómo fue. Porque tres años después hemos decidido volver, y quedarnos un año.

Algo paso allí, pero algo paso también en España, en esos tres años para que tomáramos la decisión. Para nosotros la Misión ha significado ser capaces de sentirnos responsables de todo el mundo. Sé que parece una responsabilidad inabarcable pero ¡nadie dijo que fuera fácil ser cristiano!!.

En Honduras nos encontrarnos frente a una realidad tan impactante y extraordinaria que nos abrió los ojos y el corazón al sufrimiento en el mundo. Nosotros descubrimos tras esta experiencia, que nuestra actitud frente a la vida pasa por intentar identificarnos con el prójimo y con su dolor, sentirnos hermanos en un sentido más amplio y entender que Dios nos legó este mundo para protegerlo, respetarlo y amarlo en su totalidad. Por eso creemos que es necesario que el hombre se sienta en sintonía con cada rincón del mundo, con cada ser humano que es ultrajado o violentado, con el vulnerable, con el que está solo, con el que no ha descubierto que para Dios es hijo predilecto.

Cuando volvimos a España, recibimos el apoyo de la Delegación de Misiones, de otros jóvenes, y también una cálida acogida en nuestra parroquia. Llegamos con mucha fuerza, Honduras nos había puesto en sintonía con lo que de verdad importa, y decidimos que esta fuerza debía traducirse y reflejarse en nuestro trabajo en nuestra comunidad, la Parroquia San Pedro y San Pablo de Tarragona. Y también decidimos que era importante no dejar apagar esa luz y energía que nos había regalado la misión.

El Encuentro Nacional de Jóvenes del que hoy participáis todos vosotros, nos pareció una magnifica propuesta para canalizar todo lo que habíamos vivido. Y así fue, hemos conocido a gente entrañable y entregada, y llevamos en el corazón cada uno de los testimonios que allí escuchamos. Sentimos, en cada encuentro, que estábamos en comunión verdadera. Compartimos mucho, aprendimos a exteriorizar nuestros sentimientos y emociones, y fueron encuentros clave que ir descubriendo que Dios nos pedía un poco más.

Hace un año, David y yo sentimos que debíamos dedicar algo más de tiempo a conocer mejor aquella realidad, y que quizás podríamos apoyar en algunas tareas a los misioneros. También Oscar Millán, nuestro compañero en aquella primera ocasión sintió que debía volver y seguir reconociendo a Cristo en el rostro hondureño. El Obispo de la Diócesis de Trujillo, Lluis Solé i Fa, ha sido para todos nuestro amigo y guía. Tarraconense de nacimiento, lleva más de 43 años de servicio en Honduras, y pronto cumplirá 10 años como obispo de esta diócesis en la que nos encontramos ahora mismo. David ha focalizado su tarea aquí en el ambiente educativo a través de su dedicación a la Escuela de Trujillo, y también en la Pastoral Juvenil, espacios en los que es necesario mucho acompañamiento vocacional, así como el impulso de valores básicos como el de la familia, el compromiso, la responsabilidad, la autoestima, etc. En mi caso, estoy colaborando con la Radio Diocesana, un potente instrumento de educación, concienciación, y evangelización para muchísimas comunidades rurales que viven completamente ajenas a lo que pasa en el mundo por las particularidades del terreno y las dificultades de acceso. Además, también estamos ayudando a impulsar una Pastoral de la Salud eficiente y que pueda enriquecer las habilidades físicas y sociales de los enfermos de aquí.

Honduras es un país inundado por la violencia en todos los sentidos. Hay quien dice, que Honduras no es Irak, pero que podría serlo si así quisiéramos contarlo. Poco se conoce la situación por la que pasa este país, hay poco respeto por la vida en general, sus hombres y mujeres se han acostumbrado a la violencia, al asesinato, al secuestro, a la extorsión. Honduras es un país mula para el narcotráfico, y eso genera una violencia muy visual y cifras muy escandalosas. Hablamos de un estado, que nunca ha tenido una estructura de justicia, ni un sistema educativo, ni sanitario, ni de comunicaciones que funcione correctamente. Hay una media del 70% de evasión fiscal. Un estado incapaz de organizar la vida de sus ciudadanos hace que el crimen tenga un campo abonado en el que crecer.

Por eso, cuando descubres la tarea que la Iglesia tiene aquí, no puedes más que  implicarte y remar desesperadamente en la misma dirección para cambiar esta grave situación social. Los misioneros empujan sin descanso, animan sin descanso, educan sin descanso en colaboración fraterna con los equipos diocesanos, congregaciones, religiosos, religiosas y laicos del país.

Los problemas de estos hermanos nuestros hondureños no tan lejanos, y no deben serlo. Ser cristiano exige un compromiso, y el primer paso es la conmoción ante lo que el hombre es capaz de hacer por odio o por amor. David y yo estamos convencidos de que llegara el momento en que la Civilización del Amor se imponga y este mundo sea más humano. Es nuestra responsabilidad, y en el Encuentros Misioneros de Jóvenes 2014 en los que participamos lo vimos claro, cuando una joven que participaba en el encuentro dijo: “¿Si no vivo para servir, de que sirve mi vida?”

Blanca Serres y David Guillen
Jóvenes de Tarragona ahora en misión en Honduras


Mar: "Para que se reconozca cada vez más la contribución propia de la mujer a la vida de la Iglesia".
Día de Hispanoamérica: Los misioneros son los protagonistas "Evangelizadores con la fuerza del Espíritu".

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