29/5/15

Asamblea 2015 de OMP en Roma

La Asamblea general de las Obras Misionales Pontificias 2015 tendrá lugar en Roma del 1 al 6 de junio serán recibidos por el Papa Francisco

 


La Asamblea consta de dos partes, una jornadas pastorales que en las que analizaran el tema  “Como sostener la misión universal de hoy y mañana”. En los días siguientes en la Asamblea de las OMP 2015 se estudiaran los balances financieros y la aprobación de futuros proyectos misioneros por parte de cada Secretariado Internacional.


La Asamblea General de las Obras Misionales Pontificias (OMP) en la que toman parte los Directores Nacionales de las OMP de todos los continentes, junto con el Presidente y los Secretarios Generales de las cuatro Obras Pontificias. Se reunirán para su encuentro anual, en la Casa de Retiro de los Salesianos en Roma, del 1 al 6 de junio. Los tres primeros días los dedicarán a la sesión pastoral y los siguientes a la sesión ordinaria.

Los trabajos se abrirán con las ponencias del cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, y del arzobispo Protase Rugambwa, Secretario adjunto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y Presidente de las OMP. La sesión pastoral se dedicará al tema “Cómo sostener la misión universal de hoy y de mañana” y tendrá, como ponente, al cardenal Orlando Quevedo, Arzobispo de Cotabato, Filipinas.

El jueves, 4 de junio, comenzará la Sesión Ordinaria de la Asamblea, en la que los secretarios generales de las cuatro Obras Misionales Pontificias presentarán el informe del año pasado, las previsiones de balance y las solicitudes de subsidios a los diferentes proyectos que se han recibido.

Tomarán, por tanto, la palabra el Secretario General de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, el padre Ryszard Szmydki, OMI; le seguirá el padre Fernando Domingues, MCCJ, Secretario General de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol; tras él, la Dra. J. Baptistine Ralamboarison, Secretaria General de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera y, por último, el padre Vito del Prete, PIME, Secretario General de la Pontificia Unión Misional, así como director del CIAM y de la Agencia Fides. Tras las ponencias seguirán las intervenciones de los presentes, la discusión en aula y aprobación de los proyectos. La última ponencia estará a cargo de Mons. Silvano Rossi, Encargado de la Administración.
El sábado 6 de junio se cerrarán los trabajos de la Asamblea de OMP con el discurso de clausura del Presidente de las OMP Mons. Rugambwa.


Como todos los años los directores nacionales que participen en la Asamblea tendrán una audiencia con el Santo Padre. En esa ocasión el Papa Francisco recibirá a la Asamblea General de OMP el viernes 5 de junio.

En la foto vemos al Director Nacional de OMP España saludando al Papa Francisco durante la Asamblea General de las Obras Misionales Pontificias del año pasado.

Visita la web de las OMP - Vaticano


28/5/15

Semana Española de Misionología

Semana Española Misionología de Burgos - Formación Misionera
Del 6 al 9 de julio de 2015 se celebrará en Bugos la 68 Semana Española de Misionología bajo el lema: "Sentido y retos de la misión hoy" 50 años después del Decreto Ad Gentes


La Semana de Misionología 2015 está dedicada al Decreto del Concilio Vaticano II sobre la actividad misionera de la Iglesia Ad gentes al cumplirse 50 años del Concilio Vaticano II


La Semana de Misionología está centrada en el estudio y profundización del "Decreto sobre la Actividad Misionera de la Iglesia Ad gentes". La Semana de Misionología se plantea qué puede decirnos hoy el decreto Ad gentes y cuenta con la participación de importantes expertos, como el Cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la evangelización de los pueblos, que impartirá la conferencia inaugural: "El decreto Ad Gentes. Una visión teológica de fondo sobre la misión". El programa de la 68 Semana de Misionología presenta un amplio abanico de intervenciones con las que se profundizará en la práctica totalidad de los temas esenciales del decreto Ad gentes.

Mons. D. Francisco Gil Hellín, Arzobispo de Burgos y experto estudioso del Concilio Vaticano II, presentará el decreto en el ámbito del Concilio con una ponencia titulada “El Decreto Ad gentes en el contexto del Concilio Vaticano II". Sobre el cambio del concepto de “misiones” al de “misión” disertará el P. Vito del Prete, Secretario General de la Pontificia Unión Misional, en la ponencia “De los territorios de misión a la Iglesia local”. Con motivo del Año de la Vida Consagrada, también se abordará su relación con la misión en la mesa redonda “La misión ad gentes y la vida  consagrada”, moderada por Dª Lourdes Grosso, Directora del Secretariado de la Comisión Episcopal para la vida consagrada. Sobre el importante aporte del decreto “La Iglesia local, responsable de la misión ad gentes”, hablará el profesor Eloy Bueno. Además se tendrá en cuenta la relación entre la “La misión y la promoción social” en la mesa redonda moderada por Dª Ana Lopidana y D. José Manuel Madruga, del IEME moderará otra sobre “Misión y misioneros en Europa”. La Semana finalizará con la mirada puesta en el futuro: “Evangelización de la cultura”, ponencia de Dª Teresa Gutiérrez de Cabiedes, periodista, y la conferencia de clausura, “Nuevas fronteras de la misión ad gentes”, a cargo de Mons. D. Raúl Berzosa, Obispo de Ciudad Rodrigo.



Recursos: 
            Descargar programa
            
Descargar ficha de inscripción


Las inscripciones para la Semana de Misionología se pueden hacer en:
Delegación Diocesana de Misiones de Burgos
Eduardo Mtnez. del Campo, 16, 1º-I
09003 Burgos
Tfno. (947) 20 10 04
Fax. (947) 20 51 79
burgos@omp.es


26/5/15

Pueblo de Dios con los misioneros en Ecuador

Durante dos semanas el programa 'Pueblo de Dios' de la 2 de TVE está grabando en Ecuador varios programas para OMP que muestran la labor de dos misioneros españoles Rafael Cob y Jesús Esteban Sábada.


La labor de los misioneros españoles mostrada por el programa Pueblo de Dios


Hace unos días Ricardo Olmedo, redactor del programa, escribía que él junto con un equipo del programa 'Pueblo de Dios', formado por el realizador Julio Luquero y por Alberto Novo y Félix Martín, partían rumbo a Ecuador para "encontrarnos con la buena gente de dos territorios de la selva: los vicariatos de Puyo y Aguarico. Ya sabéis: miles de kilómetros cuadrados de naturaleza exhuberante, ríos como gigantes serpientes de agua que se deslizan entre la masa verde, mestizos e indígenas como los kichwas, shuaras, achuar..." narraba Olmedo.

En Ecuador visitarán Puyo y Aguarico dos vicariatos al frente de los cuales están dos obispos españoles, Rafael Cob y Jesús Esteban Sádaba, "junto a ellos, sacerdotes, religiosos y laicos que trabajan dejándose sus días y sus noches en esa tierra marcada por los contrastes de una riqueza natural asombrosa y las necesidades de una población que  se siente abandonada" explicaba Ricardo Olmedo antes de partir.

Saben por experiencia, "que no es nada fácil hacer unos reportajes en la selva", pero prometieron contar su 'viaje misionero' "a través del blog de Pueblo de Dios y de las redes sociales", y lo han cumplido. 

Desde Ecuador, Ricardo Olmedo, nos está narrando las impresiones de su viaje. Sus crónicas muestran la realidad de este país donde los misioneros españoles entregan su vida a los demás. Pinchando aquí puedes leer los artículos que han escrito hasta ahora:

·         "Nos vamos a Ecuador" leer artículo
·         "Gran lio misionero en Puyo" leer artículo
·         La vida de Mariuxi leer artículo


No te pierdas sus artículos en su blog http://blog.rtve.es/pueblo-de-dios/; también puedes seguirlos en Facebook https://www.facebook.com/pueblodediosentve?fref=nf y en Twitter @PueblodeDiostve ¡Disfrutarás con su lectura! Nos preparan para entender la realidad y los testimonios misioneros que nos mostrarán en los cuatro programas que van a grabar para OMP y que serán emitidos a partir de octubre. Podrán verse en TVE y también en su web http://www.rtve.es/television/pueblo-de-dios/



¡Gracias Ricardo! y a todo el equipo de 'Pueblo de Dios' que programa a programa mostráis la labor callada de miles de personas, muchos de ellos misioneros españoles, dispuestos a dar su vida por los más necesitados en cualquier rincón del mundo.

25/5/15

Mensaje Jornada Mundial de las Misiones 2015

Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2015: Texto íntegro del mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Misiones, DOMUND 2015



Jornada Mundial de las Misiones, Domund 2015 Mensaje del Papa


Queridos hermanos y hermanas:

La Jornada Mundial de las Misiones 2015 tiene lugar en el contexto del Año de la Vida Consagrada, y recibe de ello un estímulo para la oración y la reflexión. De hecho, si todo bautizado está llamado a dar testimonio del Señor Jesús proclamando la fe que ha recibido como un don, esto es particularmente válido para la persona consagrada, porque entre la vida consagrada y la misión subsiste un fuerte vínculo. El seguimiento de Jesús, que ha dado lugar a la aparición de la vida consagrada en la Iglesia, responde a la llamada a tomar la cruz e ir tras él, a imitar su dedicación al Padre y sus gestos de servicio y de amor, a perder la vida para encontrarla. Y dado que toda la existencia de Cristo tiene un carácter misionero, los hombres y las mujeres que le siguen más de cerca asumen plenamente este mismo carácter.

La dimensión misionera, al pertenecer a la naturaleza misma de la Iglesia, es también intrínseca a toda forma de vida consagrada, y no puede ser descuidada sin que deje un vacío que desfigure el carisma. La misión no es proselitismo o mera estrategia; la misión es parte de la “gramática” de la fe, es algo imprescindible para aquellos que escuchan la voz del Espíritu que susurra “ven” y “ve”. Quién sigue a Cristo se convierte necesariamente en misionero, y sabe que Jesús «camina con él, habla con él, respira con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 266).

La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, es una pasión por su pueblo. Cuando nos detenemos ante Jesús crucificado, reconocemos todo su amor que nos dignifica y nos sostiene; y en ese mismo momento percibimos que ese amor, que nace de su corazón traspasado, se extiende a todo el pueblo de Dios y a la humanidad entera; Así redescubrimos que él nos quiere tomar como instrumentos para llegar cada vez más cerca de su pueblo amado (cf. ibid., 268) y de todos aquellos que lo buscan con corazón sincero. En el mandato de Jesús: “id” están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia. En ella todos están llamados a anunciar el Evangelio a través del testimonio de la vida; y de forma especial se pide a los consagrados que escuchen la voz del Espíritu, que los llama a ir a las grandes periferias de la misión, entre las personas a las que aún no ha llegado todavía el Evangelio.

El quincuagésimo aniversario del Decreto conciliar Ad gentes nos invita a releer y meditar este documento que suscitó un fuerte impulso misionero en los Institutos de Vida Consagrada. En las comunidades contemplativas retomó luz y elocuencia la figura de santa Teresa del Niño Jesús, patrona de las misiones, como inspiradora del vínculo íntimo de la vida contemplativa con la misión. Para muchas congregaciones religiosas de vida activa el anhelo misionero que surgió del Concilio Vaticano II se puso en marcha con una apertura extraordinaria a la misión ad gentes, a menudo acompañada por la acogida de hermanos y hermanas provenientes de tierras y culturas encontradas durante la evangelización, por lo que hoy en día se puede hablar de una interculturalidad generalizada en la vida consagrada. Precisamente por esta razón, es urgente volver a proponer el ideal de la misión en su centro: Jesucristo, y en su exigencia: la donación total de sí mismo a la proclamación del Evangelio. No puede haber ninguna concesión sobre esto: quién, por la gracia de Dios, recibe la misión, está llamado a vivir la misión. Para estas personas, el anuncio de Cristo, en las diversas periferias del mundo, se convierte en la manera de vivir el seguimiento de él y recompensa los muchos esfuerzos y privaciones. Cualquier tendencia a desviarse de esta vocación, aunque sea acompañada por nobles motivos relacionados con la muchas necesidades pastorales, eclesiales o humanitarias, no está en consonancia con el llamamiento personal del Señor al servicio del Evangelio. En los Institutos misioneros los formadores están llamados tanto a indicar clara y honestamente esta perspectiva de vida y de acción como a actuar con autoridad en el discernimiento de las vocaciones misioneras auténticas. Me dirijo especialmente a los jóvenes, que siguen siendo capaces de dar testimonios valientes y de realizar hazañas generosas a veces contra corriente: no dejéis que os roben el sueño de una misión auténtica, de un seguimiento de Jesús que implique la donación total de sí mismo. En el secreto de vuestra conciencia, preguntaos cuál es la razón por la que habéis elegido la vida religiosa misionera y medid la disposición a aceptarla por lo que es: un don de amor al servicio del anuncio del Evangelio, recordando que, antes de ser una necesidad para aquellos que no lo conocen, el anuncio del Evangelio es una necesidad para los que aman al Maestro.

Hoy, la misión se enfrenta al reto de respetar la necesidad de todos los pueblos de partir de sus propias raíces y de salvaguardar los valores de las respectivas culturas. Se trata de conocer y respetar otras tradiciones y sistemas filosóficos, y reconocer a cada pueblo y cultura el derecho de hacerse ayudar por su propia tradición en la inteligencia del misterio de Dios y en la acogida del Evangelio de Jesús, que es luz para las culturas y fuerza transformadora de las mismas.

Dentro de esta compleja dinámica, nos preguntamos: “¿Quiénes son los destinatarios privilegiados del anuncio evangélico?” La respuesta es clara y la encontramos en el mismo Evangelio: los pobres, los pequeños, los enfermos, aquellos que a menudo son despreciados y olvidados, aquellos que no tienen como pagarte (cf. Lc 14,13-14). La evangelización, dirigida preferentemente a ellos, es signo del Reino que Jesús ha venido a traer: «Existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 48). Esto debe estar claro especialmente para las personas que abrazan la vida consagrada misionera: con el voto de pobreza se escoge seguir a Cristo en esta preferencia suya, no ideológicamente, sino como él, identificándose con los pobres, viviendo como ellos en la precariedad de la vida cotidiana y en la renuncia de todo poder para convertirse en hermanos y hermanas de los últimos, llevándoles el testimonio de la alegría del Evangelio y la expresión de la caridad de Dios.

Para vivir el testimonio cristiano y los signos del amor del Padre entre los pequeños y los pobres, las personas consagradas están llamadas a promover, en el servicio de la misión, la presencia de los fieles laicos. Ya el Concilio Ecuménico Vaticano II afirmaba: «Los laicos cooperan a la obra de evangelización de la Iglesia y participan de su misión salvífica a la vez como testigos y como instrumentos vivos» (Ad gentes, 41). Es necesario que los misioneros consagrados se abran cada vez con mayor valentía a aquellos que están dispuestos a colaborar con ellos, aunque sea por un tiempo limitado, para una experiencia sobre el terreno. Son hermanos y hermanas que quieren compartir la vocación misionera inherente al Bautismo. Las casas y las estructuras de las misiones son lugares naturales para su acogida y su apoyo humano, espiritual y apostólico.
Las Instituciones y Obras misioneras de la Iglesia están totalmente al servicio de los que no conocen el Evangelio de Jesús. Para lograr eficazmente este objetivo, estas necesitan los carismas y el compromiso misionero de los consagrados, pero también, los consagrados, necesitan una estructura de servicio, expresión de la preocupación del Obispo de Roma para asegurar la koinonía, de forma que la colaboración y la sinergia sean una parte integral del testimonio misionero. Jesús ha puesto la unidad de los discípulos, como condición para que el mundo crea (cf. Jn 17,21). Esta convergencia no equivale a una sumisión jurídico-organizativa a organizaciones institucionales, o a una mortificación de la fantasía del Espíritu que suscita la diversidad, sino que significa dar más eficacia al mensaje del Evangelio y promover aquella unidad de propósito que es también fruto del Espíritu.

La Obra Misionera del Sucesor de Pedro tiene un horizonte apostólico universal. Por ello también necesita de los múltiples carismas de la vida consagrada, para abordar al vasto horizonte de la evangelización y para poder garantizar una adecuada presencia en las fronteras y territorios alcanzados.

Queridos hermanos y hermanas, la pasión del misionero es el Evangelio. San Pablo podía afirmar: «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!» (1 Cor 9,16). El Evangelio es fuente de alegría, de liberación y de salvación para todos los hombres. La Iglesia es consciente de este don, por lo tanto, no se cansa de proclamar sin cesar a todos «lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos» (1 Jn 1,1). La misión de los servidores de la Palabra - obispos, sacerdotes, religiosos y laicos - es la de poner a todos, sin excepción, en una relación personal con Cristo. En el inmenso campo de la acción misionera de la Iglesia, todo bautizado está llamado a vivir lo mejor posible su compromiso, según su situación personal. Una respuesta generosa a esta vocación universal la pueden ofrecer los consagrados y las consagradas, a través de una intensa vida de oración y de unión con el Señor y con su sacrificio redentor.

Mientras encomiendo a María, Madre de la Iglesia y modelo misionero, a todos aquellos que, ad gentes o en su propio territorio, en todos los estados de vida cooperan al anuncio del Evangelio, os envío de todo corazón mi Bendición Apostólica.

Vaticano, 24 de mayo de 2015, Solemnidad de Pentecostés

FRANCISCO

Puede leerse y descargarse el Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2015:

23/5/15

Beatificación de Monseñor Romero

Monseñor Óscar Romero, próximo beato: “aunque sea con una pequeña cosa podemos ayudar a las misiones”


Monseñor Romero Beato


Hoy será beatificado Monseñor Óscar Arnulfo Romero Galdámez, Arzobispo de San Salvador, que murió asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba misa en la Capilla del Hospital La Divina Providencia, en San Salvador. Sus restos se encuentran en la Cripta de Catedral Metropolitana de San Salvador.

La beatificación de Monseñor Romero es muy importante para la Iglesia tanto de América Latina como universal, porque fue un pastor que supo -junto con otros obispos- poner a la Iglesia al servicio de la justicia y de la reconciliación de su país.

El proceso ha sido largo y laborioso por las múltiples implicaciones de todo tipo que tiene. De hecho, en su homilía en San Salvador en 1983 -poco después de su martirio-, San Juan Pablo II pidió que la memoria del “celoso y venerado” Prelado salvadoreño fuera respetada y no manipulada por intereses ideológicos. Finalmente el 3 de febrero, el Papa Francisco, en audiencia privada con el Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, aprobó que se promulgue el decreto que reconocía el martirio del Arzobispo salvadoreño.

Beato Monseñor Oscar Romero se interesó por las misiones y la Jornada Mundial de las Misiones
Lo que ciertamente queda de manifiesto es la importancia de la figura de monseñor Romero: fue “un pastor con olor a oveja”, por usar la expresión del papa Francisco.  Se tomó muy en serio la atención personal a los fieles y a los sacerdotes. Desde su tiempo de sacerdote y párroco, las puertas de su casa estaban siempre abiertas a todos, sobre todo, a los más necesitados y pobres; ya como obispo, acogía en el obispado a las personas que acudían pidiendo refugio por ser víctimas de la violencia generalizada y haber tenido que abandonar sus hogares. Su lema fue “Sentir con la Iglesia”, y esa fue su principal preocupación: construir una Iglesia fiel al Evangelio y al Magisterio de la Iglesia. Su preocupación sincera por los más necesitados, le supuso el menosprecio, la incomprensión, la persecución, hasta culminar con el martirio.

Lo que es poco conocido es que monseñor Oscar Romero fue Director nacional de las OMP en El Salvador desde 1974 a 1978. Romero en su homilía del 16 de octubre de 1977, por ejemplo, habló de la  dimensión misionera de la Iglesia: “Hermanos, ayudar a las misiones es ayudar a aquellos hombres y mujeres, sacerdotes y laicos, que trabajan en aquellas tierras donde todavía Cristo no es conocido” y cuestionaba: “¿Cómo anda tu espíritu misionero? Toda tu vida tiene que ser misionera”, en el marco de la celebración del Octubre misionero, haciendo ver como la jornada misionera mundial debe ser un momento de reflexión para el propio caminar de vida como cristianos  y motivando a ayudar a todos los misioneros en el mundo entero que entregan su vida para  llevar la buena nueva  de la salvación a todos los hombres. Con otro pequeño ejemplo podemos ver su espíritu misionero claramente: “No vamos a enriquecer a las misiones con nuestros centavitos; pero sí les vamos a demostrar, que en El Salvador se comprende la misión y que aunque sea con una pequeña cosa podemos ayudar a las misiones” (16 de octubre 1977).


Por eso la beatificación de monseñor Romero es también un gran acontecimiento para la misión y los misioneros, porque el beato Óscar Romero, va a interceder para que la evangelización universal de la Iglesia esté impregnada de su amor a los más pobres y su ejemplo nos impulsa a todos a hacer vida el evangelio en que creemos.


Juan Martinez,

 OMP España


21/5/15

Ryszard Szmydki en la Asamblea OMP

Ryszard Szmydki, secretario general de la Obra de la Propagación de la Fe, inauguró ayer la Asamblea Nacional de las Obras Misionales Pontificias con la conferencia “La vida consagrada al servicio de la misión”


Ryszard Szmydki en la Asamblea de OMP España y Jornadas Nacionales de Delegados de Misiones


El padre Ryszard Szmydki, es oblato de María Inmaculada, como religioso y responsable de la institución eclesial más importante de animación y cooperación misionera, afirmó que la misión está escrita en el corazón de cada religioso.

En la conferencia “La vida consagrada al servicio de la misión” el secretario mundial Obra de la Propagación de la Fe comenzó haciendo un recorrido por la historia de los religiosos y la misión. Las órdenes monásticas en la historia de Europa fueron la primera parada de este recorrido, con los monjes irlandeses y su ideal ascético de “peregrinar por Cristo” y los monjes benedictinos que implantaron el modelo monástico de la misión, basado en la cercanía y en la presencia. Las órdenes mendicantes, por su parte, fueron un verdadero redescubrimiento de la identidad evangélica y misionera, con su pasión por anunciar el Evangelio a las gentes.

“En América, en la época del descubrimiento (siglos XVI–XVIII), la misión ha tenido como protagonistas sobre todo a los religiosos: franciscanos, dominicos y jesuitas, que de manera creativa respondían a los nuevos desafíos”, señaló el padre Ryszard. Así nació el convento. Un pequeño grupo de misioneros se establecía en un convento, con algunas familias españolas alrededor y un centenar de indígenas, constituyendo una nueva “aldea cristiana”. También las famosas “reducciones”, introducidas en varios países en oposición al modelo de la conquista, y desarrolladas por los jesuitas en Paraguay, y después en otros países. Esta creatividad también se reflejó en el modelo de adaptación de los jesuitas franceses en América del Norte, un modelo que alcanzó su máxima expresión en Asia, con Francisco Javier y Mateo Ricci.

En el siglo XIX se dio un despertar misionero en la Iglesia, con la proliferación de nuevas Congregaciones e Institutos de vida consagrada. Todos se dedicaban explícitamente o en parte a la misión ad gentes y convirtieron al continente africano en un vasto campo de primera evangelización. Tuvieron como objetivos la adaptación misionera a las costumbres africanas y la formación del clero indígena.

En cuanto al presente, que “hay que vivir con pasión”, está muy unido al Vaticano II y el decreto Ad gentes que preguntaba a todos los institutos religiosos si podían dedicar “sus fuerzas a las misiones; si pueden comenzar su actividad en las misiones, adaptando, si es preciso, sus Constituciones, fieles siempre a la mente del Fundador; si sus miembros participan según sus posibilidades, en la acción misional” (AG 40). Los religiosos han vuelto a descubrir que la vida consagrada está en su ADN, con una vocación muy fuerte a la misión universal. Así, la consagración es sobre todo para la misión. Con un fuerte carácter profético, como les decía el Papa Francisco: “Espero que despertéis al mundo, porque la nota que caracteriza la vida consagrada es la profecía”.

El futuro pasa por afrontar los desafíos que la misión plantea a la vida consagrada. El Secretario General de la Propagación de la Fe reconocía que “las dificultades que afrontan los Institutos de vida consagrada están relacionadas en gran parte con la fuerte disminución de las vocaciones y con el envejecimiento del personal, sobre todo en el mundo occidental”. Pero, al mismo tiempo, hay que reconocer el gran florecimiento de las vocaciones en las iglesias jóvenes. Entre sus razones está “el entusiasmo de la primera generación cristiana, que se expresa en la coherencia de la vida cristiana, típica de los inicios, y una identidad cristiana más neta de las comunidades que viven en ambientes o culturas no cristianas”.


A las personas consagradas les ha sido confiada la misión; ellas la han recibido”, porque “la misión está escrita en el corazón de su vida religiosa”. Por eso, concluía el padre Ryszard: “Si la vida consagrada tiene aún la esperanza de nueva validez, también en Occidente, la encontrará sólo en la tensión y realización de la missio ad Gentes”.


May: "La intercesión de María ayude a los cristianos que viven en contextos secularizados a hacerse disponibles para anunciar a Jesús".
Vocación y Misión: Reflexión para la Jornada Vocaciones Nativas 2015 que lleva por llema ¡Qué bueno caminar contigo! .

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