8/2/16

Cuidar de la creación

"Que cuidemos de la creación, recibida como un don que hay que cultivar y proteger para las generaciones futuras" Intención de oración del Papa Francisco

Intención de oración del Papa Francisco para el mes de febrero


El Cuidado de la Creación”, es el segundo video de la campaña a cargo de la Red Mundial de Oración del Papa del Apostolado de la Oración para difundir las intenciones mensuales de Francisco por los desafíos de la humanidad.

En esta segunda edición, El Video del Papa se centra en la ecología y el cuidado de la creación. “La intención de febrero llega en un momento crucial para la humanidad, un terreno en el que debemos lograr un cambio lo antes posible. Francisco nos pide unirnos por el respeto a la Creación, que cuidemos de la creación para las generaciones futuras. Necesitamos una conversión que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos. Sobre todo en los pobres y desplazados”. Expresó Frédéric Fornos, Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, Apostolado de la Oración.

Con “El Cuidado de la Creación”, el Papa Francisco invita a hombres y mujeres del mundo entero a unirse en sus intenciones por los desafíos de la humanidad.





4/2/16

Revista Misioneros de febrero

La revista Misioneros Tercer Milenio de este mes trata muy de cerca el tema del hambre, la pobreza y la creciente desigualdad entre los países desarrollados y subdesarrollados


Revista Misioneros - Testimonios misioneros


La revista Misioneros Tercer Milenio de febrero se presenta con una “inquietante desigualdad”, la que recoge en su editorial, que se hace eco del informe de la ONG Oxfam Internacional  Una economía al servicio del 1%, en el que se confirma que las 62 personas más ricas del planeta poseen actualmente la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial:  3.500 millones de seres humanos. Y la brecha entre ricos y pobres no deja de acrecentarse.

En su sección “Iglesia a fondo”, Misioneros Tercer Milenio dedica un reportaje a la 57 Campaña de Manos Unidas, que se presenta con el lema: “Plántale cara al hambre: siembra”. Desde la organización católica están convencidos de que garantizando el derecho a la alimentación en las Constituciones, evitando la explotación indiscriminada de las tierras, impulsando al pequeño agricultor y cambiando los hábitos de consumo se estarán plantando las primeras semillas que lleven al fin del hambre. Comida hay.


Con el propósito de mejorar estas realidades y de hacer presente el mensaje de Cristo en distintos países de Hispanoamérica, se entregan con empeño 9.000 misioneros y misioneras españoles que, junto con toda la Iglesia de España y las Iglesias hermanas de América Latina, van a celebrar, el próximo 6 de marzo, el Día de Hispanoamérica, bajo el lema “Misioneros, testigos de misericordia”. Como muestra la revista en sus páginas centrales, toda una oportunidad de profundizar y renovar vínculos de solidaridad, comunión y colaboración.


Puedes ver un avance de la revista Misioneros Tercer Milenio en www.revistamisioneros.es



2/2/16

Mensaje del Papa para la Cuaresma 2016

“Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13). Las obras de misericordia en el camino jubilar - Cuaresma 2016

Foto de Aciprensa https://www.aciprensa.com


1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada
En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios.

María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza, porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo fecundo su vientre virginal. En la tradición profética, en su etimología, la misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed) que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.

2. La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia
El misterio de la misericordia divina se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad. Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el cual Dios desempeña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares —como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta qué punto Dios desea unirse a su pueblo.

Este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8). En efecto, como hombre, Jesús de Nazaret es hijo de Israel a todos los efectos. Y lo es hasta tal punto que encarna la escucha perfecta de Dios que el Shemà requiere a todo judío, y que todavía hoy es el corazón de la alianza de Dios con Israel: «Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4-5). El Hijo de Dios es el Esposo que hace cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella.

Es éste el corazón del kerygma apostólico, en el cual la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental. Es «la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 36), el primer anuncio que «siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis» (ibíd., 164). La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer» (Misericordiae vultus, 21), restableciendo de ese modo la relación con él. Y, en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente, enternecer el corazón endurecido de su Esposa.

3. Las obras de misericordia
La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo. Por eso, expresé mi deseo de que «el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina» (ibíd., 15). En el pobre, en efecto, la carne de Cristo «se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga... para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado» (ibíd.). Misterio inaudito y escandaloso la continuación en la historia del sufrimiento del Cordero Inocente, zarza ardiente de amor gratuito ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5); más aún cuando el pobre es el hermano o la hermana en Cristo que sufren a causa de su fe.

Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Ct 8,6), el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento. Llega hasta tal punto que ni siquiera ve al pobre Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21), y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos. Y este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos.
La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida.

No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf.Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).


Vaticano, 4 de octubre de 2015
Fiesta de San Francisco de Asís

1/2/16

Infancia Misionera: Gracias desde Nicaragua

El año pasado, Marlon González pasó por Madrid para contar su experiencia en la rueda de prensa de Infancia Misionera. Este joven nicaragüense se formó en el Hogar “Pequeños Hermanos”, una casa dirigida por un misionero español (Alberto Cisneros), que acoge a niños sin familia y les ofrece cariño, seguridad y un futuro.



Un año después, agradece a Obras Misionales Pontificias la experiencia en Madrid, que le abrió los ojos a las necesidades de miles de niños que, como él, sufren las injusticias; y le animó a trabajar para cambiar la tristeza por alegría. Diseñador gráfico de profesión, acompaña sus letras con un dibujo hecho por él.

“Un día como hoy casi me acerque a sus oficina y pude reunirme con varios de ustedes...Un día como hoy fue cuando abrí una nueva etapa de mi vida, La etapa en la que forme parte de una prestigiosa familia… La de OMP.

Desde ese momento fui creando un lazo sentimental que me llevaron a entender las razones por la cual yo estaba ocupando ese lugar. Un lugar que solamente se vive una vez, porque luego me tocaría ser parte de una obra como esta.

OMP me abrió un nuevo camino, un camino lleno de muchos sentimientos, que me ayudo a entenderme conmigo mismo y a entender a las demás personas. Fue ahí cuando me dije esto:

Nunca digas que solo tú estás sufriendo o que solo tú tienes problemas en la vida, si aún no has abierto bien los ojos para ver que después de ti hay millones de personas que sufren y tienen problemas más fuertes que ti…’

Mil gracias OMP porque no solo viví una experiencia más en mi vida, si no también pude compartir una experiencia más de mi vida.

Yo invito a muchos jóvenes a que nos unamos por una sola causa, la causa de cambiar la tristeza por la alegría…. El color gris por un arcoíris y la fe hay que mezclarla con la experiencia, la experiencia que viví en OMP ESPAÑA.

Cómo es el mundo de pequeño que une a las personas sin dudar ante los obstáculos que se atraviesan en el camino....Y cómo es de grande la obra misionera pontificia que llega a todos los rincones del mundo y a todos esos jóvenes que son ángeles del señor...

Mil gracias por abrirme las puertas de OMP hoy sigo diciendo que yo soy uno de ellos, el lema del año pasado marco mi vida y lo llevare hasta que otro tome mi lugar...”

Y hoy por hoy GRACIAS a como dice el lema de este año 2016 GRACIAS por tenerme las puertas abiertas de sus casas OMP……

Para este año 2016 yo diseñe un dibujo específicamente para su campaña, con el único fin que se hagan acreedor de  él, ya que se los obsequio con todo el corazón de mi alma….por abrirme las puertas de sus corazones y por la experiencia que hicieron marcar una nueva etapa en mi vida.

Estudie diseño gráfico y gracias a Dios tengo el talento de poder diseñar algo para ustedes…… Espero y les guste mucho”.

Marlon González,
Hogar Pequeños Hermanos en 
Nicaragua

29/1/16

Seamos testigos de la misericordia

Los católicos de Burkina Faso han mostrando una Fe y Esperanza inquebrantables en Dios", Inés Fonseca, Jubileo de la Misericordia en Burkina Faso



Inés Fonseca, misionera religiosa de la Asunción, lleva más de 25 años en este en Burkina Faso. Desde allí nos cuenta que el pasado domingo 24 de enero celebraron una peregrinación diocesana con motiva del Jubileo de la Misericordia, presidida por el arzobispado de Bobo-Diulasso al santuario marial de Dingasso, con el lema “Con María Madre de Misericordia, demos gracias a Dios por la paz y por san Juan Pablo II, seamos testigos de la misericordia”.

“Todavía con miedo del atentado terrorista, del día 15, se decía que no vendría mucha gente. Pero ha sido todo lo contrario, ha participado muchísima más gente que el año pasado mostrando una Fe y Esperanza inquebrantables en Dios, en Cristo, en María nuestra madre, en la Iglesia... ha sido consolador. Damos gracias a Dios por el don de ser cristianos. Esta peregrinación se preparó en las parroquias y comunidades de base en los barrios con un triduo de oración.

Es un lugar insólito de montañas a 15 Km de la ciudad, donde se ha construido un gran podio para celebrar la Eucaristía y donde está la gruta de la Virgen. Entre dos montañas hay como una cueva grande en forma de puente, donde se expone el Santísimo Sacramento durante casi cuatro horas, durante toda la víspera.

La ceremonia dio comienzo a las ocho de la mañana lo que obligó a los más lejanos a madrugar. Hubo celebración comunitaria del Sacramento del perdón, luego, mientras se rezaba el rosario, un gran número de sacerdotes ofrecía el perdón individual. La Eucaristía, que dio comienzo a las nueve y media, fue algo maravilloso. El ritmo de las canciones hizo que las casi tres horas de duración pasarán sin darnos cuenta. Después tuvo lugar la Exposición del Santísimo Sacramento. Todos regresamos sanos y salvos a nuestras casas y poblados, con el corazón lleno y rico de la misericordia de Dios para vivirla en los acontecimientos de nuestra vida cotidiana”, explica esta Inés Fonseca desde Burkina.

Los dos pulmones de la Evangelización

La primera evangelización en las zonas de Misión y la animación misionera en las Iglesias de antigua constitución son un binomio inseparable y vital.




La última Asamblea Plenaria de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos ha examinado y valorado las respuestas a un amplísimo cuestionario que los responsables de las Iglesias nacientes han enviado a este dicasterio, sobre los aspectos internos y externos que favorecen o debilitan la actividad de la evangelización. A la luz de las respuestas recibidas, el cardenal Filoni, prefecto de la Congregación, planteó, en la ponencia inaugural, algunas prioridades de la actividad misionera de la Iglesia en la actualidad.

La primera de estas preferencias es fortalecer el binomio, “inseparable y vital”, del compromiso de la primera evangelización en las zonas de misión y la animación misionera en las Iglesias de antigua constitución. Son dos realidades que se necesitan recíprocamente, ya que una acción no puede subsistir sin la otra: son los dos pulmones de la Iglesia. Desgraciadamente, es frecuente la tentación, en las Iglesias de aquí y de allá, de replegar el compromiso evangelizador dentro de los límites geográficos o jurídicos propios. En defensa de esta idea se promueven acciones y discursos argumentales a favor de una necesaria separación, al considerar estas realidades evangelizadoras como acciones incompatibles. “¿Cómo podemos –piensan los de un lado– cooperar con aquellas Iglesias nacientes, cuando nuestras comunidades cristianas están languideciendo y disminuyen notablemente los recursos humanos para la pastoral ordinaria? También en nuestros ámbitos sociales y culturales es urgente la primera evangelización”. La respuesta no se hace esperar, y se opta por atender primero a las “propias” comunidades cristianas, volviendo la espalda a la indispensable cooperación con las Iglesias nacientes y en formación. “¿Cómo vamos a salir –piensan los del otro lado– a evangelizar a aquellos que ya han recibido el primer anuncio, cuando carecemos de experiencia pastoral y nos son tan necesarios los escasos recursos humanos de los que disponemos?”. Se han acostumbrado a ser Iglesias “receptoras” y tal vez no se hayan iniciado en la necesidad de dar de su pobreza y de su pequeñez, por lo que dejan para “más tarde” la exigencia de salir al encuentro de otros ámbitos de evangelización.

Es necesario romper la dicotomía entre ambos planteamientos. Tanto la primera evangelización como la animación misionera en las Iglesias de antigua constitución son dos urgencias evangélicas que se necesitan recíprocamente. El primer anuncio no conoce fronteras jurídico-geográficas. Ha de hacerse allí donde el Evangelio no es conocido, y en esta situación se halla el 82,3% de la humanidad. Es vital que la Iglesia anuncie el Evangelio a todos, en todos los lugares y ocasiones, “sin demoras, sin asco y sin miedo” (EG 23). Este dinamismo misionero no sería posible sin atender la animación y formación misioneras en las comunidades cristianas de más larga tradición, como respuesta al secularismo cada vez más evidente, que tiende a apagar la fe, haciéndola irrelevante y relegándola a lo privado. Quienes son sensibles a esta necesidad experimentan la urgencia de cooperar con las otras Iglesias; quienes se repliegan sobre sus propios problemas y preocupaciones ahogan la necesidad de salir al encuentro del otro para mostrarle el rostro de Dios.

Anastasio Gil, Director de OMP 

Tribuna misionera en la Revista Misioneros Tercer Milenio
Febrero:"Para que aumente la oportunidad de diálogo y de encuentro entre la fe cristiana y los pueblos de Asia"
Primera evangelización y animación misionera: Los dos pulmones de la evangelización.

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