17/4/15

Vocación y Misión

26 de abril Jornada de Vocaciones Nativas y Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones ¡Qué bueno caminar contigo!

La Vocación y la misión un tema importante para las Jornadas de Vocaciones

Es una especial providencia que la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones coincida en España con la Jornada de Vocaciones Nativas. De hecho, estas están floreciendo en los ámbitos geográficos de la misión donde las comunidades cristianas, al vivir intensamente la dimensión misionera del ministerio de la Iglesia, no se cierran en sí mismas. Como en los comienzos, la comunidad eclesial pide al Señor la vocación para aquellos que están dispuestos a vivir la fe y el amor necesarios para la misión.

Así sucedió al principio, cuando el Resucitado confió a los apóstoles el mensaje: “Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mt 28,19), asegurándoles: “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). Poco tiempo antes les había escogido como estrechos colaboradores suyos en el ministerio mesiánico.

Los Doce, llamados “apóstoles”, fueron enviados a recorrer los caminos del mundo anunciando el Evangelio como testigos de la muerte y resurrección de Cristo. A esta actividad evangelizadora se les incorporaron nuevos discípulos, cuya vocación misionera brotaba de circunstancias providenciales, incluso dolorosas, como el ser expulsados de la propia tierra por ser seguidores de Jesús (cf. Hch 8,1-4). Se trata de hombres y mujeres que entregan “su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo” (Hch 15,26). El primero de todos, llamado por el mismo Señor a ser un verdadero apóstol, es sin duda alguna Pablo de Tarso.

Lo que apremia a estos evangelizadores era “el amor de Cristo”, que, como llama, prendió en innumerables misioneros que a lo largo de los siglos han seguido las huellas de los primeros apóstoles. Ellos recibieron una vocación específica a la misión porque, aunque la tarea de propagar la fe incumbe a todo discípulo de Cristo según su condición, “Cristo Señor llama siempre de entre sus discípulos a los que quiere para que estén con Él y para enviarlos a predicar a las gentes” (AG 23). Este amor de Cristo transformó radicalmente su persona con una invitación sobrenatural, más allá de argumentos humanos. “La vocación especial de los misioneros ad vitam –escribió san Juan Pablo II– conserva toda su validez: representa el paradigma del compromiso misionero de la Iglesia, que siempre necesita donaciones radicales y totales, impulsos nuevos y valientes” (RM 66).


Entre los llamados a la misión ad gentes y de especial consagración para toda la vida están los sacerdotes, misioneros Fidei donum, “que con competencia y generosa dedicación, sin escatimar energías en el servicio a la misión de la Iglesia, edifican la comunidad anunciando la Palabra de Dios y partiendo el Pan de Vida... Se trata de testimonios conmovedores que pueden impulsar a muchos jóvenes a seguir a Cristo y a dar su vida por los demás, encontrando así la vida verdadera” (Benedicto XVI, SCa 26). A ellos se unen los misioneros y misioneras de vida consagrada que, pertenecientes a innumerables institutos de vida contemplativa y activa, “han tenido hasta ahora y siguen teniendo gran participación en la evangelización del mundo” (AG 40). “Gracias a su consagración religiosa, ellos son, por excelencia, voluntarios y libres para abandonar todo y lanzarse a anunciar el Evangelio hasta los confines de la tierra” (EN 69).


Anastasio Gil, Director de OMP 
Tribuna misionera en la Revista Misioneros Tercer Milenio

14/4/15

Bula Misericordiae Vultus

Jubileo extraordinario de la misericordia: “La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona” (Papa Francisco, bula Misericordiae Vultus, 12)


Año Jubilar de la misericordia Bula Misericordia Vultus


El sábado día 11 el papa Francisco ha convocado mediante la bula Misericordiae Vultus, el Jubileo extraordinario de la misericordia. En la homilía que dio en la presentación de la bula de convocatoria del mismo, el Papa plantea: “¿por qué hoy un Jubileo de la Misericordia?”, ya que a algunos les puede parecer un tanto extraño que sea necesario este Jubileo. La respuesta del Papa es incisiva: “Simplemente porque la Iglesia, en este momento de grandes cambios históricos, está llamada a ofrecer con mayor intensidad los signos de la presencia y de la cercanía de Dios”. Son grandes los retos que presentan el mundo, la cultura, el panorama social, político y económico de un mundo globalizado… y la Iglesia debe responder desde su identidad y su misión, apuntando a lo más esencial: “La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona” (n. 12). Se trata de llevar a cabo la “revolución de la ternura” que tantas veces ha pregonado el papa Francisco.

La Misericordiae Vultus vuelve sobre una de sus insistencias más fuertes del papa Francisco: “La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud. ‘Dios es amor’ (1 Jn 4,8.16)”. La misión de la Iglesia, por supuesto, está en íntima conexión con la de Jesús, “hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios que sale a encontrar a todos, sin excluir ninguno” (n. 12). Para ello debe anunciar lo que primeramente ha experimentado: “Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia” (n. 12) y se aplique lo que Jesús le dice al endemoniado de Gerasa: “Anuncia todo lo que el Señor te ha hecho y la misericordia que ha obrado contigo” (Mc 5,19). Para ello la Iglesia con su lenguaje y sus gestos debe “transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre” (n. 12).

En la homilía del sábado decía el Papa que los cambios de nuestra época implican que estemos atentos y permanezcamos alerta para descubrir sus necesidades y ver lo esencial; si es así la Iglesia descubrirá “el sentido de la misión que el Señor le ha confiado el día de Pascua: ser signo e instrumento de la misericordia del Padre (cf. Jn 20,21-23)”. Ante la situación del mundo y las situaciones de injusticia, de violencia, de condiciones de vida infrahumanas de muchos seres humanos, etc. es necesario que tengamos en cuenta que Jesús en el evangelio “afirma que de ahora en adelante la regla de vida de sus discípulos deberá ser la que da el primado a la misericordia, como Él mismo testimonia compartiendo la mesa con los pecadores” (Misericordiae Vultus, 20). E insiste el Papa que “la misericordia se revela como dimensión fundamental de la misión de Jesús” (ibíd.).

El Jubileo extraordinario de la misericordía es un Año santo, un “año de gracia” en la línea de la tradición de la Iglesia, que recuerda a Jesús en la sinagoga de Nazaret. El Papa rememora las palabras de Jesús e invita a los cristianos y a la Iglesia a vivir “un año de gracia”: “Este Año Santo lleva consigo la riqueza de la misión de Jesús que resuena en las palabras del Profeta: llevar una palabra y un gesto de consolación a los pobres, anunciar la liberación a cuantos están prisioneros de las nuevas esclavitudes de la sociedad moderna, restituir la vista a quien no puede ver más porque se ha replegado sobre sí mismo, y volver a dar dignidad a cuantos han sido privados de ella”.

Qué duda cabe que los misioneros y misioneras en todo el mundo han multiplicado y siguen multiplicando los signos de la misericordia de Dios y su cercanía con los más pobres y los marginados de la sociedad porque “la misericordia posee un valor que sobrepasa los confines de la Iglesia” (n. 23). Este Jubileo es también un homenaje a su labor para que los fieles cristianos relejen la misericordia de Dios y sus comunidades “lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia” (Mensaje del papa Francisco para la Cuaresma).


Ofrecemos dos enlaces que pueden ser interesantes para completar la información y reflexionar sobre bula Misericordiae Vultus


Texto integro de la bula Misericordiae Vultus




Juan Martínez
OMP España

6/4/15

Oremos por cristianos perseguiros

Intención misionera del Papa: Para que los cristianos perseguidos sientan la presencia reconfortante del Señor Resucitado y la solidaridad de toda la Iglesia


El Papa Francisco pide rezar por los cristianos perseguidos


El Papa Francisco es este mes de abril nos propone rezar por los cristianos perseguidos. La persecución, los ataques y el secuestro de cristianos están al orden del día en muchas partes del mundo. El Papa, durante los ángelus del domingo, no ha dejado de recordar los acontecimientos luctuosos que se suceden de manera dramática.

Así el 15 de marzo: “Con dolor, con mucho dolor, recibí la noticia de los atentados terroristas de hoy contra dos iglesias en la ciudad de Lahore en Pakistán, que provocaron numerosos muertos y heridos. Son iglesias cristianas. Los cristianos son perseguidos. Nuestros hermanos derraman la sangre sólo porque son cristianos. Mientras aseguro mi oración por las víctimas y por sus familias, pido al Señor, imploro del Señor, fuente de todo bien, el don de la paz y la concordia para ese país. Que esta persecución contra los cristianos, que el mundo busca ocultar, termine y llegue la paz”.

“No cesan, lamentablemente, de llegar noticias dramáticas de la persecución de cristianos en Siria e Irak”, decía el Papa en el ángelus del 1 de marzo, “relacionadas con violencias, secuestros de personas y abusos en contra de los cristianos y otros grupos. Queremos asegurar a quienes están implicados en estas situaciones que no les olvidamos, sino que les estamos cercanos y oramos insistentemente para que se ponga fin lo antes posible a la intolerable brutalidad de la que son víctimas. Junto con los miembros de la Curia romana ofrecí según esta intención la última santa misa de los ejercicios espirituales el viernes pasado. Al mismo tiempo pido a todos, según sus posibilidades, que trabajen por aliviar los sufrimientos de quienes atraviesan momentos de prueba, a menudo sólo por motivo de la fe que profesan. Oremos por estos hermanos y estas hermanas que sufren a causa de la fe en Siria y en Irak... Oremos en silencio...”.

Y en el ángelus de la fiesta del primer mártir, San Esteban, el 26 de diciembre, el Papa Francisco animaba a rezar “de modo particular por quienes son discriminados, perseguidos y asesinados por el testimonio que dan de Cristo. Quisiera decir a cada uno de ellos: si lleváis esta cruz con amor, habéis entrado en el misterio de la Navidad, habéis entrado en el corazón de Cristo y de la Iglesia".

El Papa Francisco nos pide "Recemos para que, gracias también al sacrificio de estos mártires de hoy —son muchos, muchísimos—, se refuerce en todas las partes del mundo el compromiso por reconocer y asegurar concretamente la libertad religiosa, que es un derecho inalienable de toda persona humana”.


OMPress, abril 2015

5/4/15

Domingo de Resurrección

Pascua y Misión: La alegría de la Resurrección




“Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia, escribía convencida de que la alegría en el cielo por la victoria del amor crucificado no es plena mientras haya un solo hombre en la tierra que sufra y gima: «Cuento mucho con no permanecer inactiva en el cielo, mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas» (Carta 254,14 julio 1897)” (Papa Francisco).

El Domingo de Resurrección es la fiesta por excelencia de los cristianos. El triunfo de Jesús sobre la muerte y el mal nos indica que el amor de Dios es más fuerte y que no hay motivo justificado para el pesimismo o el derrotismo. Éstas son actitudes propias de la falta de fe en el Resucitado. “Si pensamos que las cosas no van a cambiar, recordemos que Jesucristo ha triunfado sobre el pecado y la muerte y está lleno de poder. Jesucristo verdaderamente vive. De otro modo, «si Cristo no resucitó, nuestra predicación está vacía» (1 Co 15,14)” (EG 275).

Por eso la resurrección de Jesús es el impulso para la misión de la Iglesia, ya que Él además de enviar a los discípulos a ser sus testigos, está junto a ellos: “El Evangelio nos relata que cuando los primeros discípulos salieron a predicar, «el Señor colaboraba con ellos y confirmaba la Palabra» (Mc 16,20). Eso también sucede hoy. Se nos invita a descubrirlo, a vivirlo. Cristo resucitado y glorioso es la fuente profunda de nuestra esperanza, y no nos faltará su ayuda para cumplir la misión que nos encomienda” (ibíd.). El deseo de Jesús resucitado es llegar a todos los hombres y pueblos, por eso su acción en el mundo es continua, es “una fuerza de vida que ha penetrado el mundo […] una fuerza imparable […] Cada día en el mundo renace la belleza, que resucita transformada a través de las tormentas de la historia. Los valores tienden siempre a reaparecer de nuevas maneras, y de hecho el ser humano ha renacido muchas veces de lo que parecía irreversible” (EG 275).

Con la fuerza de la resurrección y por la obra del Espíritu, Jesús siembra continuamente las semillas del reino de Dios y las hace crecer y fructificar: “la resurrección de Cristo provoca por todas partes gérmenes de ese mundo nuevo” (EG 278). El Resucitado además ha querido asociar a la Iglesia y a los cristianos a esta obra; así “cada evangelizador es un instrumento de ese dinamismo” (EG 275).

En este Domingo de Resurrección encomendemos a Jesús resucitado la misión de la Iglesia y pidamos que la fuerza del amor por la que Él venció a la muerte ayude a los misioneros y misioneras a superar todas las adversidades y sufrimientos por causa del Evangelio.


Juan Martínez
OMP España 

3/4/15

Viernes Santo

Semana Santa y Misión: Puerta abierta a Dios




“En la encarnación, en la vida terrena, en la muerte y resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra” (Papa Francisco). El Viernes santo culmina la misión de Jesús en la tierra; él ha manifestado el reino de Dios con sus palabras, sus gestos y sus obras y solamente le queda su propia vida, entregada a los demás, para darla en la Cruz.

La lectura de la Carta a los Hebreos nos exhorta a que “mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un sumo sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios”. Con la entrega de sí mismo en la Cruz, Jesús se ha convertido en sacerdote, víctima y altar, para asegurarnos la entrada libre en el santuario del cielo (cf. Hb 10,19ss).

La Iglesia, continuando con esta misión de Jesús, tiene la misión de mantener la puerta abierta entre Dios y el hombre. “Mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la caridad (cf. Ga 5,6)”, que Dios le ha encomendado, su tarea es hacer posible lo que Jesús ya realizó en la Cruz. Con su muerte nos ha conseguido el acceso libre y confiado a Dios y la Iglesia mantiene abierto este camino para que todos los hombres y pueblos puedan llegar a experimentar el amor y la misericordia de Dios.

En este Viernes santo presentemos a Dios todas las familias y comunidades cristianas para que en medio de la indiferencia que reina en el mundo “los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia”. La misión de la Iglesia es, mediante nuestro amor misericordioso, mantener abierta la puerta que en costado abierto de Jesús en la Cruz se ha abierto para que libre y confiadamente entremos en la casa de Dios, nuestro Padre. Para ello es necesario repetir también los gestos de misericordia de Jesús porque “la Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre” (EG 47).


Juan Martínez
OMP España

2/4/15

Jueves Santo

Semana Santa y Misión: Tener “parte” con Jesús



“El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres. Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies” (Papa Francisco).

Comenta el Papa que ante la negativa de Pedro a dejarse lavar los pies, Jesús le recuerda que no que hace no es un mero ejemplo de humildad sino que el servicio gratuito y desinteresado a los demás “sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. Sólo éstos tienen “parte” con Él (Jn 13,8) y así pueden servir al hombre”. La celebración del Jueves santo es mucho más que un mero recuerdo histórico; como toda celebración litúrgica, es actualización de lo que Jesús ha hecho. Y, en este caso, es el momento más adecuado para “dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él”.

Cada vez que nos dejamos servir por Cristo, cuando escuchamos su Palabra y cuando celebramos los sacramentos, en particular la Eucaristía, Jesús nos comunica su mismo ser; Él se pone a nuestro servicio para que nosotros también nos pongamos al servicio de nuestros hermanos. Es así como se rompe la amenaza de indiferencia en los corazones. En este Jueves santo, día del amor fraterno, Jesús en el lavatorio de los pies y en la conmemoración de la última Cena, viene a recordarnos que podemos tener “parte con” con Él, que en Él formamos un solo cuerpo “y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26)”.

La eucaristía precisamente será el fundamento más firme y perenne para la misión porque es en ella donde Jesús se hace presente en la Palabra y en el Sacramento para congregarnos en el amor, para tener “parte” con Él. Qué lo recordemos cada vez que nos acerquemos a ella para que crezca el deseo misionero en toda la Iglesia y hagamos partícipes a nuestros hermanos de la alegría del Evangelio.



Juan Martínez
OMP España 
Mar: "Para que se reconozca cada vez más la contribución propia de la mujer a la vida de la Iglesia".
Vocación y Misión: Reflexión para la Jornada Vocaciones Nativas 2015 que lleva por llema ¡Qué bueno caminar contigo! .

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